Fase 2 de la Estrategia de Adopción IA
En Asturias, donde conviven la siderurgia y el metal de ArcelorMittal en Gijón y Avilés, el aluminio de Alcoa, la industria láctea de Central Lechera Asturiana, la flota pesquera del Cantábrico y la logística del puerto de El Musel, diseñar una estrategia de IA exige traducir las particularidades de cada sector en decisiones concretas. Con el diagnóstico completado, la Fase 2 convierte el mapa de oportunidades en una hoja de ruta ejecutable. El diseño de la estrategia IA no es un ejercicio académico — es la definición concreta de qué se va a hacer, en qué orden, con qué recursos y con qué criterios de éxito.
Una buena estrategia IA responde a cinco preguntas: ¿qué casos de uso vamos a abordar primero? ¿Por qué en ese orden y no en otro? ¿Qué inversiones habilitadoras son necesarias antes de poder abordar los casos de uso prioritarios? ¿Cómo sabremos que está funcionando? ¿Qué hacemos si no funciona como se esperaba?
Evaluación y priorización de casos de uso
El diagnóstico produce un mapa de oportunidades. El diseño convierte ese mapa en una secuencia de proyectos priorizados. La priorización usa cuatro criterios:
Impacto económico. El valor potencial del caso de uso en términos de reducción de costes, aumento de ingresos o reducción de riesgo. Se cuantifica en el rango de magnitud que el caso de uso puede generar, no en una cifra exacta — la precisión falsa en esta etapa es un error frecuente.
Viabilidad técnica. Dado el estado de los datos y la infraestructura tecnológica actual, ¿qué tan complejo es implementar este caso de uso? La viabilidad técnica incluye la disponibilidad de datos, la complejidad de integración y la madurez de las soluciones disponibles en el mercado.
Velocidad de retorno. No todos los proyectos generan valor en el mismo plazo. Los proyectos con retorno más rápido son preferibles como primeras iniciativas: generan cash flow positivo que puede financiar proyectos más complejos, y demuestran valor internamente, lo que facilita la continuidad del programa.
Secuenciación estratégica. Algunos proyectos son prerequisitos de otros. Un proyecto de mejora de calidad del dato puede ser necesario antes de poder implementar un modelo predictivo que depende de esos datos. La hoja de ruta tiene que respetar estas dependencias.
Componentes del diseño estratégico
Hoja de ruta de proyectos. La secuencia de iniciativas con su orden, sus dependencias, las inversiones habilitadoras necesarias y los hitos de evaluación. La hoja de ruta es una guía de navegación, no un contrato — debe ser suficientemente flexible para adaptarse a los aprendizajes de la implementación.
Fichas de proyecto. Para cada iniciativa de la hoja de ruta, una descripción del caso de uso, el valor de negocio esperado, los requisitos de datos y tecnología, el alcance del proyecto y los KPIs de éxito. Estas fichas son la base para las decisiones de inversión y para la selección de proveedores.
Plan de inversiones habilitadoras. Los proyectos de IA frecuentemente requieren inversiones previas en datos, infraestructura o formación. Estas inversiones habilitadoras deben estar explícitas en la estrategia y secuenciadas correctamente.
Modelo de gobierno de la IA. Quién decide sobre las inversiones en IA, quién evalúa los resultados, qué proceso hay para escalar o pivotar cuando un proyecto no genera el retorno esperado.
La diferencia entre una hoja de ruta y una lista de proyectos
Una lista de proyectos enumera qué se quiere hacer. Una hoja de ruta explica por qué en ese orden y no en otro, qué depende de qué, y cuál es el criterio para revisar y ajustar el plan. La hoja de ruta que diseñamos está construida para ser un documento de trabajo vivo, no un archivo que se produce y se archiva.
La secuencia completa
El diseño de la estrategia es la Fase 2 del proceso de adopción IA. Se alimenta del diagnóstico de la Fase 1 y produce los inputs necesarios para la Fase 3 de implementación.