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Copiloto Comercial con IA: Preparar la Visita, la Propuesta y el Seguimiento

Copiloto comercial con IA en Madrid: preparación de visitas, propuestas y seguimiento de oportunidades con el CRM como fuente. Qué mide y dónde falla.

La pregunta que define si tiene sentido

Un comercial dedica una parte considerable de su semana a cosas que no son vender: preparar reuniones, redactar propuestas, actualizar el CRM y perseguir oportunidades dormidas. Un copiloto ataca esa parte. La pregunta previa es incómoda pero necesaria: ¿el CRM refleja la realidad? Si el equipo apunta las oportunidades a posteriori y de memoria, cualquier sistema construido encima heredará esa ficción.

En Madrid el copiloto encaja en equipos comerciales grandes y muy estructurados: consultoría y servicios profesionales, seguros con red de mediadores, tecnología y sanidad privada. Cuanto mayor es el equipo, más caro sale que cada comercial prepare la visita a su manera.

Qué hace

Prepara la visita. Antes de una reunión reúne el histórico de la cuenta, lo que se habló la última vez, el estado de los pedidos, las incidencias abiertas y lo que ha cambiado públicamente en el cliente. El comercial llega con una página leída en tres minutos en lugar de con la memoria de lo que cree recordar.

Redacta la propuesta. Toma el catálogo, las condiciones aplicables a ese cliente y lo hablado en la reunión, y produce un borrador con la estructura de siempre. El comercial edita y firma. Aquí el ahorro es directo y fácil de medir: horas de redacción por propuesta.

Mantiene vivo el seguimiento. Detecta oportunidades sin movimiento, propone el siguiente paso y prepara el correo. No lo envía solo: la comunicación con un cliente es de las cosas que no deben salir sin que alguien la lea.

Alimenta el CRM. A partir de las notas de la reunión, actualiza los campos y deja registrado lo acordado. Esta es, en la práctica, la funcionalidad que más agradece el equipo comercial y la que hace que use el resto.

Los datos que hacen falta

CRM con acceso por API, catálogo y condiciones comerciales en algún sitio estructurado, y el histórico de propuestas anteriores —que es lo que enseña al sistema cómo escribe la casa. Si existen actas o notas de reuniones previas, mejor; si no, se empieza a construir ese material desde el primer día.

Cómo se mide

Tiempo desde la petición hasta la propuesta enviada, número de propuestas por comercial y mes, porcentaje de oportunidades con seguimiento dentro del plazo acordado y calidad del dato en el CRM (campos completos sobre el total). La tasa de conversión también, pero con cuidado: depende de demasiadas cosas ajenas al copiloto como para atribuirle el mérito o la culpa en un trimestre.

Dónde falla

El primer riesgo es de confianza: una propuesta con un precio o una condición inventada quema el sistema para siempre. Los datos comerciales deben venir de la fuente y estar marcados como tales, no de lo que el modelo recuerde; para eso está RAG sobre el catálogo real.

El segundo es de adopción. Si el copiloto añade pasos en vez de quitarlos, el equipo lo abandona en tres semanas y nadie lo dirá en voz alta. Conviene medir el uso real desde el principio.

El tercero es de datos personales: preparar una visita cruzando información de una persona tiene límites claros en el RGPD, y el registro de qué se consulta y para qué forma parte del gobierno del sistema.

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